sábado, 15 de mayo de 2010

Un 27 de febrero...














Un 27 de febrero, me disponía a descansar, después de una larga jornada nocturna en la recepción del hotel. El fin de semana, siempre es ajetreado en lugares turísticos. Apagué algunas luces y me acomode en un sillón para dormitar un poco en frente al gran ventanal, eran las 3:30 a.m. de la madrugada. Dos minutos después comenzó la ventana a vibrar fuertemente, era la tierra que comenzó a sacudirse durante tres largos minutos y elevando su intensidad. Me encontraba a más de 500 kilometros del centro del movimiento. Las luces se fueron y en la oscuridad de la noche a la luz de la luna llena sentias en los pies como la tierra te subia y bajaba. Esa experiencia nos hace despertar y sentir verdaderamente los pies en la tierra.







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